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jueves, 1 de diciembre de 2011

¿Se viene la revolución en el agro boliviano?


En medio de mi rutina  diaria atendí hace algunos meses atrás una convocatoria imperdible sobre Seguridad Alimentaria en Bolivia. Mis colegas del CIDES UMSA me sedujeron con un amplio programa sobre crisis de alimentos en el contexto nacional como internacional.

Al margen de la amplia concurrencia, las buenas y diplomáticas exposiciones del Banco Mundial, OXFAM, e IICA, aportes de algunas ONGs locales y defensa del Gobierno Boliviano, además de los acostumbrados cantos de vanguardia pro campesina e indígena, me llamo la atención la cantidad de posiciones y/o enfoques sobre la soberanía y seguridad alimentaria en la testera como en el público. Sin duda alguna, los curiosos, académicos e incluso consultores multifacéticos tenemos muy distintas perspectivas de cómo responder a la crisis desatada.

Cada exposición tenía diferentes mensajes. Algunos pausados, otros explosivos. Los enfoques también eran diversos, unos llenos de esperanza, otros simplemente trasnochados. En todo la retorica verbal era difícil distinguir que era neoliberal o socialista. Pero, durante horas escuchábamos repetidamente sobre la crisis alimentaria como un fenómeno globalizado que se manifestó abiertamente el año 2008, quedando miles de millones de habitantes con hambre en todas partes del mundo. Ciertamente una crisis sin precedentes dada la evolución de la economía mundial, la biotecnología y un mundo cada vez más desarrollado.
No obstante, en el contexto de hambre y pobreza del mundo, las cifras de los “no tan pobres” rebasaron también nuestra imaginación. Solo entre los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se han incorporado más de 400 millones de consumidores al mercado en la última década. Una verdadera proeza que ha incidido en la seguridad alimentaria de los cinco continentes.

En medio de tanta cifra demográfica, económica, financiera sobre commodities agrícolas y alimentos procesados, además de los habitantes todavía hambrientos, no falto un colega que en voz insistente repetía un viejo proverbio popular: “en la crisis también hay oportunidades”.  Sin duda, la nueva economía de los países en desarrollo ha ocasionado una demanda de alimentos sin precedentes que debe ser considerada como una oportunidad para los agricultores bolivianos.

Entre las exposiciones tan diferentes me llamo la atención varios temas y algunas cifras. Acostumbrado a los datos fríos por mi formación estrictamente positivista, esbozaré sintéticamente algunos temas a fin de compartir mis inquietudes.

1. Bolivia tiene una extensión y agrobiodiversidad única en el mundo con amplias posibilidades de extender su frontera agrícola en 1.2 millones de hectáreas en el mediano plazo. Si bien la frontera actual bordea los 2.9 millones de hectáreas en la actualidad, en los últimos años la superficie cultivada se ha reducida considerablemente contra todo pronóstico. Como explico tímidamente un colega y experto en tierras, el titánico proceso de saneamiento de tierras en áreas no agrícolas está prácticamente llegando a su conclusión. Solo queda por sanear las tierras dedicadas a la agricultura. Sin duda, este hecho ejercerá una fuerte presión sobre aquellos agricultores (sean pequeños, medianos o grandes) que han sembrado por décadas en el mundo informal e ilegal bajo el argumento de ser dueños por usos y costumbres.  Por otro lado, es cada vez más visible los procesos de erosión ocasionados por campesinos y empresarios agrícolas.

2. Las cifras nacionales sobre hambre, pobreza, ingresos, producción, consumo, extensión, tenencia de la tierra y uso de insumos para los alimentos están en duda. Las cifras utilizadas tienen su origen en estimaciones parciales que corresponden antes de la crisis alimentaria, corroborada a partir de casos muy específicos en medio de una ruralidad totalmente heterogenia. Incluso algunas cifras empleadas por los colegas y estudiosos provienen antes del siglo XXI.

3. A pesar de las explicaciones dadas, no está esbozado un plan anti crisis (o de seguridad alimentaria) de corto y mediano plazo. Por lo menos así interpreto lo expuesto. Parece ser que tendré que buscar una explicación más contundente en la actualidad, porque ningún expositor me aclaro, por ejemplo, la incidencia real de la inflación acumulada y la escasez de alimentos sobre la ciudadanía urbana y rural de nuestro país.

4. Los cantos populares (léase ley de revolución productiva) dirige los recursos hacia un pequeño segmento de la sociedad civil que poco puede satisfacer la demanda de alimentos de los 7 millones de habitantes urbanos en Bolivia. Efectivamente, la revolución gubernamental promete disminuir la inseguridad alimentaria de poblaciones campesinas e indígenas, pero contribuye marginalmente a la transformación estructural del agro, algo que los intelectuales, académicos, planificadores y administradores públicos, además de los actores rurales están reclamando por décadas.

5. El anuncio del uso de $us. 1500 millones de las reservas internacionales para la revolución productiva es, sin duda, una medida polémica que esta generado muchas expectativas y reacciones. Si bien yo me inclinaría a tener mis ahorros en el banco y buscar, más bien, una inyección de capital vía préstamo (con asistencia técnica), solo me animaré a decir por el momento: ¡Adelante!,  siempre y cuando cada peso que se invierta no se haga al calor de cantos populares ni modelos imaginarios sacados del rumor colectivo. Creo que debemos exigir, además de una estrategia clara, una institucionalidad solida y un sistema de control que nos indique si la revolución gubernamental está generando el cambio deseado.  

9 comentarios:

  1. FELICIDADES por la iniciativa!!!

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  2. Primero felicidades, espero que de tanto en tanto haya posts para nuevos análisis. Sé que es una tarea complicada. Lo más polémico: el uso de las reservas; sin duda ahí se verá si hay capacidad de ejecución técnica y planificada o es otra vez la misma idea de botar plata a los campesinos, a ver si la usan para comer. Buen trabajo compañero. adelante

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  3. Estimado Fernando, me da gusto ver que el observatorio ya es realidad. Espero que podremos aportar a esta iniciativa.
    Un abrazo,
    André Devaux

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  4. si he podido entrar!!! y VIVA LA PAPA!!!! jajaja

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  5. Licenciado Crespo, excelente iniciativa. Mis felicitaciones por el artículo.

    El nivel óptimo de reservas internacionales para Bolivia oscila entre 29%-37% del PIB, según un estudio del FMI (2010).

    El volúmen de RIN además de tener una función monetaria-financiera, brinda señales en el mercado de inversiones privado. Por tanto, su reducción (y posible mal-gasto), puede tener efectos nocivos, más aún cuando son inyectados en un sistema institucional extremadamente débil.

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  6. Para muestras, varios botones.

    Si consideramos lo que este gobierno ha invertido en estos larguísimos seis años en el agro,indígenas, y campesinos veremos perfilada una concepción que es marcadamente extractivista de minerales e hidrocarburos, alguna vez será de hierro y de litio también.

    En orden de magnitud la diferencia de inversiones estatales en el agro con parado con YPFB y minerales es como 1/10 parte.

    Lo que lleva a preguntarse porqué siendo sus bases duras las del campo no las ha recompensado, como se hubiera esperado, con un desarrollo importante de sus enclaves productivos?

    Aquí nos aventuramos a plantear que la razón es más simple que lo aparente: que el discurso e ideología se quedan a la puerta en cuanto se necesita esbozar estrategias, planes, organización y ejecución de programas aparte de lo que ya es real y sí, tangible: YPFB y minería.

    No saben como. Y la apuesta es de ordeñar la vaca hasta que está sea anoréxica y se desplome. Hasta entonces la ilusión es que la "tecnología propia" del litio nos salve.

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  7. Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña......
    Si desde el Gobierno no se implementan proyectos, siempre hay una posibilidad para que nuestros jóvenes profesionales, saliendo un poco de la comodidad que brinda una urbe moderna, se propusieran hacer realidad lo que tienen plasmado en bellas y enormes carpetas y de esa manera alejar los cantos de sirena que desde los gobiernos van dirigidos a campesinos é indígenas logrando el tan redituable antagonismo urbano-rural.
    Creo que desde los gobiernos tienen un gran proyecto llamado "Tecnología natural" je,je pero todos sabemos que si no cuidas y acompañas a lo natural, TODO SE ACABA.
    Es la opinión de una "Ama de casa"

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  8. Felicidades por la iniciativa. Seguramente se convertirá rapidamente en lectura obligada para muchos.

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  9. Me parece una interesante iniciativa, Fernando.

    Te felicito!

    Evidentemente, hay mucho que hacer.

    Algunos puntos de reflexión:

    a) El Plan Sectorial de la Revolución Rural y Agraria del febrero 2011 es una respuesta a demandas y propuestas de distintas organizaciones sociales. El Plan no refleja las condiciones verdaderas de la producción nacional y de los mercados internacionales.

    b) En cuanto a la heterogeneidad estructural de formas de producción en el medio rural, todavía no se ha logrado establecer con claridad estas formas de producción. Ésto es un problema particularmente en relación a la agricultura familiar campesina, donde predomina una tendencia de carácterizar la forma de producir en términos ideológios y normativos ( ie las costumbres, tradiciones, valores y percepciones configuran las nociones estratégicas por las cuales los productores organizan su unidad productiva y vida familiar, sin mayor consideración de las prácticas productivas y de las interacciones con distintos mercados). Un Censo Agropecuario debería contribuir a mejorar nuestro conocimiento sobre la heterogeneidad de las formas de producción.

    c) El Gobierno ha cambiado la modalidad de apoyar la producción nacional. Hasta 2006/07, la modalidad principal fue la de inversión pública. Sigue esta modalidad pero actualmente el Estado ha asumido un papel mucha más protagónico a través de políticas de intervención en los mercados agro-alimentarios y la actuación de EMAPA e Insumos Bolivia en la forma de compras y ventas en el marcado doméstico, importaciones de insumos y productos, etc. Parece relevante realizar una evaluación del impacto del nuevo papel protagónico del Estado, por ejemplo en relación a la Soberanía Alimentaria, la Dependencia Externa y incidencia en las Formas de Producción.

    Saludos desde el frío del Norte!

    Vagn Mikkelsen

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