Por: Fernando Crespo Valdivia*
Revisando mis anotaciones subsectoriales para saber que está pasando en los Yungas encuentro que la producción de café no se ha expandido, menos como lo publicitan las empresas dedicadas al acopio y suministro del fruto al mercado. En todo caso, la producción sigue rondando las 28 mil TM y la superficie cultivada continua prácticamente inalterada.
En medio de tanta inflación, me percato que el volumen exportado muestra tendencias desafinadas. El año pasado se exporto $us 16 millones. A septiembre las ventas al exterior llegaron a solo $us. 7.9 millones. A pesar de los buenos incentivos y la fama del café de altura, el volumen producido como exportado está estancado. También compruebo que existen buenas perspectivas en el mercado. El precio internacional del café está en $us 2.60 la libra. La volatilidad de los precios no es tan marcada, pero ha fluctuado entre $us. 2.90 y $us. 2.55 la libra durante el último mes. Ciertamente un precio muy atractivo para cualquier agricultor yungueño o acopiador dedicado a la exportación.
Después de analizar estos datos fríamente, se me viene a la mente otras preocupaciones más. Pero me aterra la idea que el subsector no puede crecer.
Mis caminatas por Coroico, Caranavi y sus alrededores me alerta que casi todas las familias están dedicadas a los cocales. Lamentablemente, parece que introducir nuevas variedades de café en el medio no es una prioridad a pesar de los adictos confesos del mercado y los elevados precios por café de altura. También recuerdo aquellos lotes visitados llenos de cítricos, plátanos y otras especies no maderables que comparten el espacio con el café. En medio de mi recorrido siempre observe que los cafetos persisten sin el cuidado que merecen. Lamentablemente, los arbustos crecen salvajemente debajo de cualquier sombra en lugares prácticamente inalcanzables. Para colmo de males, cada cafe tiene su historia, algunos con más de 3 décadas de antigüedad con muy pocos frutos creciendo en cada rama.
Sin duda, los agricultores siguen esperando un programa extenso de asistencia técnica para aumentar su producción y productividad. Desean imitar al Perú que ha triplicado su producción y exportación de manera significativa en poco tiempo. De hecho, mucha poda, un buen manejo agroforestal y un buen sistema de acopio no les vendría nada mal a los productores nacionales. Algo que los municipios no ofrecen actualmente a sus habitantes porque sencillamente su prioridad no es la inversión. En todo caso, muchos dirigentes todavía tienen la idea que debe ser la Prefectura, alguna ONG o la cooperación Internacional la que facilite un programa de fortalecimiento y/o expansión del subsector. Mientras tanto, a perder más oportunidades por falta de una estrategia de competitividad.
A tal punto llega mi nerviosismo que lanzo una idea inicial: Qué tal si por cada libra exportada el conglomerado se reserva cinco centavos para generar un fondo de apoyo a la expansión y/o fortalecimiento del subsector. Dados los precios actuales, el fondo podría apalancar recursos y contratar servicios especializados de poda, manejo agroforestal e incluso introducir nuevos variedades y volver a los concursos tan reclamados. Al final de cuentas, lo único que deseo es que no existan más retrocesos en el subsector. El café que consumo es parte esencial de mi seguridad alimentaria y no quisiera sustituir en mi vejez ese sabor mágico de Caranavi o Coroico por un café totalmente deshidratado, importado, sin cuerpo ni aroma.
* Publicado en La Razón el 3 de octubre del 2011.
Introduzco a mi blogg algunos artículos que fueron publicados en el matutino nacional "La Razón" durante la gestión 2011.
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